Excusas
>> miércoles, 9 de febrero de 2011
Porque no, porque sabes que no.
Lo puedes intentar, puedes querer que no ocurra, odiar la situación.
Puedes obviar lo que ocurre a tu alrededor, intentar no mirar, no buscar, no ir.
Pero no, sabes que no.
No puedes dejar de pensar, no puedes dejar de imaginar, no puedes dejar de ser atraído.
Te enfadas contigo mismo, te avergüenzas incluso, imaginas un mundo donde tú seas lo que se pide, lo que se está buscando.
Puedes obviar lo que ocurre a tu alrededor, intentar no mirar, no buscar, no ir.
Pero no, sabes que no.
No puedes dejar de pensar, no puedes dejar de imaginar, no puedes dejar de ser atraído.
Te enfadas contigo mismo, te avergüenzas incluso, imaginas un mundo donde tú seas lo que se pide, lo que se está buscando.
¿Por qué?
¡Quieres pasar, quieres olvidarlo!
Pero sabes que no, vuelves a saber que no lo olvidarás, nunca podrás dejar de verlo y menos con esos ojos con que lo ves.
Nunca lograrás dejar de sentir lo que sientes al tocar, al rozar, al mirar.
Y no puedes porque te gusta esa sensación, es increíble, es una canción perfecta al máximo de volúmen. Son ganas de gritar, de reir, de saltar y de lanzarte a sus brazos, pero inmediatamente después recuerdas que hay una línea trazada que no debes pasar.
No que no puedas, sino que no debes. Porque poder y querer sabes que lo tienes, pero en la vida hay situaciones, aspectos y, en este caso, sentimientos, que no nos pertenecen.
A veces no vale el consentimiento de uno sólo para ser feliz, sino de una pluralidad que, lamentablemente, siempre será impar.
Pero sabes que no, vuelves a saber que no lo olvidarás, nunca podrás dejar de verlo y menos con esos ojos con que lo ves.
Nunca lograrás dejar de sentir lo que sientes al tocar, al rozar, al mirar.
Y no puedes porque te gusta esa sensación, es increíble, es una canción perfecta al máximo de volúmen. Son ganas de gritar, de reir, de saltar y de lanzarte a sus brazos, pero inmediatamente después recuerdas que hay una línea trazada que no debes pasar.
No que no puedas, sino que no debes. Porque poder y querer sabes que lo tienes, pero en la vida hay situaciones, aspectos y, en este caso, sentimientos, que no nos pertenecen.
A veces no vale el consentimiento de uno sólo para ser feliz, sino de una pluralidad que, lamentablemente, siempre será impar.
¿Por qué?
Porque no, porque el miedo es muy grande y el valor muy pequeño.
Porque saldrá mal,
y si sale mal entonces se acabó todo por lo que merece la pena levantarse cada día.
Porque saldrá mal,
y si sale mal entonces se acabó todo por lo que merece la pena levantarse cada día.
¿Por qué más?
Porque los sueños dejarían de tener sentido.
Sí, esos sueños donde solo estás con quien quieres estar, no hay nada más, te mezclas con su cuerpo, su sonrisa y toda su naturaleza para acabar floreciendo en tus montones de mantas, pero sonriendo tontamente, feliz.
En cierto modo en otra realidad, en otro subconsciente sí habéis estado juntos, sí te lanzaste y sí os hicísteis cosquillas.
Sí, lo que lees, os hicísteis cosquillas mientras estábais juntos, el uno al otro, ¿que por qué se sabe eso? por la sonrisa que esbozas al despertar.
Porque no, porque sabes que no, que será así para siempre, pero eres feliz, porque de algún modo lo tienes y lo tendrás.
Sí, esos sueños donde solo estás con quien quieres estar, no hay nada más, te mezclas con su cuerpo, su sonrisa y toda su naturaleza para acabar floreciendo en tus montones de mantas, pero sonriendo tontamente, feliz.
En cierto modo en otra realidad, en otro subconsciente sí habéis estado juntos, sí te lanzaste y sí os hicísteis cosquillas.
Sí, lo que lees, os hicísteis cosquillas mientras estábais juntos, el uno al otro, ¿que por qué se sabe eso? por la sonrisa que esbozas al despertar.
Porque no, porque sabes que no, que será así para siempre, pero eres feliz, porque de algún modo lo tienes y lo tendrás.
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